dijous, 27 de gener de 2011

DELICTES

Com a exalumne d'un màster de lij que fan a la UAB, puc accedir a alguns debats i lectures virtuals. Ara justament hi ha el gran Miquel Desclot parlant del llibre de Winnie the Pooh.

Us copio part d'una de les seves intervencions on parlava sobre els infants i la lectura. Com sempre, ras i curt, el Miquel Desclot no té pèls a la llengua:

"El niño, en efecto, es un ser tan inteligente (o tan poco) como el adulto. Su coeficiente intelectual viene de fábrica y no se incrementa con los años, de modo que un lector infantil puede ser en realidad más inteligente que el escritor que le habla. La diferencia entre un lector infantil y un lector adulto estriba en su grado de experiencia, no en su grado de inteligecia. Experiencia lingüística para empezar, pero también experiencia cultural y finalmente experiencia vital.

La literatura infantil que merezca este nombre debe presentar, por lo tanto, la misma exigencia estética y el mismo rigor profesional que la literatura adulta, con la única limitación de la experiencia que un niño puede compartir. El escritor para niños es un escritor como cualquier otro; o mejor, un escritor en realidad más sofisticado que cualquier otro, porque tiene que construir artefactos tan artísticos como los demás, pero con más cortapisas que los demás.

Por eso la literatura infantil no puede tener nada que ver con el didactismo y la moraleja que, aun con las mejores intenciones, la han lastrado tan a menudo. El niño que lee una obra literaria tiene derecho a encontrar en ella lo mismo que su padre encuentra leyendo a Homero, a Molière, a Dickens o a Dostoyevsky. Nadie que esté en sus cabales acude a la literatura para ser aleccionado. Es evidente que a través de la lectura literaria también aprendemos enormemente, pero nunca esperamos de ella lecciones de gurú. Y lo que vale para el adulto, como he dicho, vale para el niño.

Claro está que la mayoría de niños no entenderán a la primera lectura todos los niveles ni todas las alusiones e implicaciones presentes en el texto de Winnie-the-Pooh (o de Alicia en el país de las maravillas), pero ¿es que algún adulto puede comprender al primer abordaje los múltiples niveles de Hamlet, de Madame Bovary o de La divina comedia?

Sospecho que la abundante LIJ producida con ese lastre de didactismo y moralización es responsable directa del abandono de la lectura por parte de muchos niños y jóvenes que habrían llegado a ser buenos lectores. Lo que debería considerarse delito grave (y punible)."

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